El mayor gasto, $ 10 mil millones, fue en las campañas legislativas, mientras que las campañas presidenciales costaron $5.500 millones. En la contienda participaron Donald Trump del partido republicano y Kamala Harris del partido Demócrata. Los gastos de otros candidatos fueron insignificantes que no pasaron de los 500 millones de dólares.
Los fondos provienen de donaciones y contribuciones individuales y corporativas.La campaña electoral de este año creció a un ritmo menor al registrado entre los años 2020 y 2024, 2016 y 2020. La del año 2020 sigue siendo la más costosa.
La OEA sostiene las campañas electorales en Estados Unidos son, con gran diferencia, las más caras de la región y que si bien no es exclusivamente privado, el sistema actual de gastos electorales está dominado por contribuciones de fuentes privadas no gubernamentales con financiamiento federal y estatal no obligatorio ni sujeto a limitaciones. El financiamiento público sigue siendo un componente importante, especialmente para los candidatos independientes y aquellos que representan a terceros partidos políticos menores.
Se permite que las corporaciones y los sindicatos gasten cantidades ilimitadas de dinero en incidencia política. Los llamados Super PAC y otros grupos externos recaudan y gastan dinero en las campañas electorales, con la única salvedad de que dicho gasto —en especial, aquel destinado a la comunicación— no debe coordinarse directamente con los candidatos.
Los Super PAC son comités que pueden recibir contribuciones ilimitadas de individuos, corporaciones, sindicatos y otros para financiar gastos independientes y otras actividades políticas independientes Estos grupos independientes deben informar sobre quiénes son sus donantes, pero los propios donantes pueden ocultar sus fuentes de financiamiento lo cual allana el camino para que empresas fantasmas y grupos de “dinero oscuro” logren inyectar fondos en las campañas.
En la última década hubo un nivel sin precedentes de donaciones no divulgadas a través de esos canales, que son difíciles de supervisar.
El término “dinero oscuro” generalmente se refiere al gasto electoral federal de grupos que no revelan a sus donantes, en parte, porque afirman que no son “comités políticos”. Se estima que en esta campaña hubo una inyección de al menos $1.000 millones de “dinero oscuro”.
En estas elecciones se vio la aparición de formas de financiamiento político que antes eran poco comunes en el ámbito federal, incluidas las donaciones de individuos privados a otros individuos privados.
Se estima que el gasto de los Super PAC y los PAC híbridos para esta elección fue de $2.600 millones, cifra que supera por más del 150% el monto gastado durante el mismo período en 2020. Las contribuciones de pequeños donantes representaron menos del 10% de todo el dinero recaudado por los seis candidatos presidenciales principales en esta elección, alrededor de$500 millones.
Las encuestas sugieren que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses están a favor de limitar el gasto para las campañas electorales y que una abrumadora mayoría cree que los donantes tienen demasiada influencia en las decisiones de sus representantes.
Entre tanto siguen los preparativos para que asuma el cargo el nuevo Presidente electo, Donald Trump y se posesiones los miembros del Senado y la Cámara Nacional de Representantes que ahora, en su mayoría son del partido Republicano.
MIAMI(Agencia ANE)._ En las campañas electorales 2024 para la elección del presidente, miembros de las Cámara de Representantes y del Senado de los EE.UU. se gastaron alrededor de $18.000 millones.