Este programa además incluye a personas jóvenes, adultas y adultos mayores en situación de escolaridad inconclusa y en el Sistema de Educación Superior, con enfoque de género, interculturalidad, grupos etarios, ciclo de vida económico y énfasis en grupos de atención prioritaria, pueblos y nacionalidades.
El ministerio de Educación y otras instituciones se encargarán de que la enseñanza de esta materia se aplique inmediatamente, una vez que está en vigencia la Ley Orgánica de Educación Financiera que propuso la Asamblea Nacional y sancionó el Presidente de la República.
Su objetivo primario es promover y fortalecer una cultura financiera que acredite una gestión responsable de recursos, fomentar el ahorro, la inversión y prevención del sobreendeudamiento para las y los ciudadanos.A nivel universitario, la ley, garantiza la autonomía y la libertad de cátedra en el sistema de educación superior.
La nueva ley determina que la educación financiera es el proceso y métodos de aprendizaje que permiten dotar a las personas de conocimientos, habilidades, aptitudes y valores para comprender, planificar y gestionar responsablemente sus recursos financieros, tomar decisiones financieras y económicas informadas, evaluar riesgos y oportunidades, prevenir fraudes y promover comportamientos éticos y sostenibles, integrándose en todos los niveles educativos y financieros del país.
Además se busca mejorar la comprensión y el manejo de una amplia variedad de productos y servicios financieros, de valores, seguros y servicios de atención integral de salud prepagada, a su disposición, así como organizar adecuadamente sus finanzas personales.
Según la nueva legislación se entiende como educación financiera el proceso de promover un acceso asequible, oportuno y adecuado a productos y servicios financieros regulados, ampliando su uso para todos los segmentos de la sociedad a través de la implementación de enfoques existentes e innovadores, considerando la concienciación y educación financiera, con miras a promover el bienestar financiero y económico y la inclusión social.
Así mismo se busca establecer un conjunto de conocimientos, habilidades y prácticas cotidianas que permiten a una persona gestionar eficientemente sus finanzas, tomando decisiones económicas acertadas más allá de saber ahorrar o invertir sino también entender conceptos como inflación, tasas de interés, endeudamiento y gestión de riesgos, entre otros, para lograr estabilidad y bienestar económico.
Los programas de educación financiera finalmente apuntan a que una persona pueda cumplir plenamente con sus obligaciones presentes y futuras derivadas del uso de productos y servicios financieros, de valores, seguros, y de servicios de atención integral de salud prepagada, manteniendo una percepción de seguridad respecto a su situación financiera, y disponiendo de la libertad y capacidad para tomar decisiones informadas en dichos ámbitos, que contribuyan a mejorar su calidad de vida.
El enfoque intercultural de esta Ley es que reconoce, valora e integra los saberes ancestrales, comunitarios y territoriales relacionados con la economía, el ahorro, la reciprocidad, la redistribución y la gestión colectiva de recursos, propios de los pueblos y nacionalidades, garantizando pertinencia cultural y lingüística mediante el diálogo de saberes.
