Por Fernando Borja Gallegos
22 de diciembre de 2019
En mi artículo “La Argentina de Eva Perón a Cristina Fernández de Kirchner”, publicado el 19 de mayo de 2019, al rememorar la substracción del cadáver de Eva Perón y de su tortuoso itinerario, cuyos detalles subrayo en mi libro “Evita Perón: el féretro de una mujer apasionada, su tortuoso itinerario”, editado en octubre de 2014, me referí al anuncio de la candidatura de doña Cristina Fernández de Kirchner y del profesor Alberto Fernández. Al hacerlo pronostiqué su triunfo.
En mi artículo “Argentina; todos somos Perón”, publicado el 17 de junio de 2019, abordé lo atinente a las elecciones para designar, mediante sufragio popular, al Presiente y Vicepresidente de la República.
Recordé qué en 1972, el General Juan Domingo Perón, afirmó: “en Argentina hay un 30% de radicales, lo que se entiende por liberales; un 30% de conservadores y otro tanto de socialistas”. Al ser requerido, “¿dónde están los peronistas?”, respondió: “Peronistas somos todos”.
En virtud de tan interesante criterio, el Presidente Macri escogió al señor Pichetto como su binomio. Pichetto siempre fue un referente del Partido Justicialista, Senador desde el 2001, paso del Menemismo al kirchnerismo, fue portavoz de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina de Kirchner en la Cámara Alta, en los períodos 2003 y 2007, y 2007 y 2015, respectivamente.
El actual Presidente Alberto Fernández, siempre se distinguió en el partido justicialista, ya como vocero de sus gobiernos o como colaborador de ellos.
Por lo expuesto, se puede concluir que todos son iguales, todos son peronistas. Todos son diferentes, pero todos son iguales, por cuanto todos tienen los mismos derechos, los mismos valores, como sostengo en mi artículo.
En todo caso, se debe subrayar que Jorge Bergoglio, el Papa de los ricos y de los pobres, de los justicialistas de hoy y de los justicialistas de ayer, bendijo al binomio Fernández-Fernández.
Pero, ¿QUE HACER EL 2020?. Dada la calamitosa situación económica en que se encuentra ese gran país, el flamante gobierno Fernández-Fernández adoptó nuevas medidas económicas que comprenden nuevos impuestos, dentro de ellos, el 30% sobre la adquisición de dólares, congelamiento por seis meses de las pensiones, entre otras, medidas que fueron aprobadas con el voto favorable de 41 senadores, una abstención y 34 en contra.
El Jefe de Estado aspira que el Congreso le otorgue poderes especiales a fin de renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional y con los tenedores privados de bonos en dólares y pesos.
Imprescindible citar que el entonces candidato Mauricio Macri, en su campaña electoral en el 2015, prometió “pobreza cero” y, “bajar la inflación”. Acusó al gobierno de la señora Kirchner “por la subida de los productos” y garantizó que “miles de dólares en inversiones llegarán con su presencia en la Casa Rosada”.
En síntesis, todo lo prometido fue una quimera, una farsa, orquestada por él y por sus íntimos colaboradores: cuando asumió el poder en el 2015, un dólar se cambiaba por 13 pesos, hoy, por 65. La inflación y recesión, comparable sólo con el desastre de Venezuela, en América Latina.
El veinte veinte, debe unir al noble pueblo de la Argentina y a sus dirigentes a fin de encontrar el camino recto, justo, que les permita adoptar las indispensables medidas económicas, sociales y morales, que los lleve al alto sitial que les corresponde en América y el mundo.