Las autoridades iraníes aún no han confirmado el alcance de los daños en las tres instalaciones situadas en el centro de Irán. El presidente Trump confirmó que en los ataques estadounidenses participaron bombarderos B-2, que lanzaron las llamadas bombas "bunker buster" sobre la planta de enriquecimiento de uranio de Fordow, situada en las profundidades de una montaña al sur de la capital, Teherán.
Guterres reiteró la preocupación que expresó en la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad celebrada el viernes sobre la crisis, en la que señaló que el conflicto «podría descontrolarse rápidamente, con consecuencias catastróficas para la población civil, la región y el mundo».
Hizo un llamamiento a todos los Estados miembros para que desescalaran la situación, que amenaza la estabilidad de Oriente Medio y más allá, y pidió a todos que cumplieran con sus obligaciones en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
"En estos momentos tan peligrosos, es fundamental evitar una espiral de caos", añadió, pidiendo el regreso inmediato a las negociaciones entre las partes beligerantes.
"No hay solución militar. El único camino a seguir es la diplomacia. La única esperanza es la paz," reiteró.