“Hoy puedo informar oficialmente que acabamos de soportar una década de calor mortal. Los diez años más calurosos jamás registrados se han producido en los últimos diez años, incluido 2024”, afirmó el Secretario General, António Guterres, en su mensaje de Año Nuevo.
“Esto es el colapso climático, en tiempo real. Debemos salir de este camino hacia la ruina, y no tenemos tiempo que perder”, subrayó con gravedad.
A lo largo de 2024, una serie de informes de la comunidad de la OMM pusieron de relieve el rápido ritmo del cambio climático y sus repercusiones de gran alcance en todos los aspectos del desarrollo sostenible.
Se documentaron precipitaciones que batieron récords, así como inundaciones catastróficas, olas de calor abrasador con temperaturas superiores a 50°C e incendios forestales devastadores.
El cambio climático también intensificó 26 de los 29 fenómenos meteorológicos estudiados por la Atribución Meteorológica Mundial que mataron al menos a 3700 personas y desplazaron a millones.
“Este año hemos sido testigos de precipitaciones e inundaciones sin precedentes y de terribles pérdidas de vidas humanas en muchos países, que han destrozado comunidades en todos los continentes”, declaró Celeste Saulo, ejecutivo de la Agencia.
“Cada fracción de grado de calentamiento es importante, y aumenta los extremos climáticos, los impactos y los riesgos”, subrayó.
El informe destaca que muchos fenómenos extremos que tuvieron lugar a principios de 2024 estuvieron influidos por El Niño.
Sin embargo, la mayoría de los estudios concluyeron que el cambio climático desempeñó “un papel más importante que El Niño a la hora de impulsar estos fenómenos, incluida la histórica sequía en el Amazonas”.
La Organización señaló que ese resultado es coherente con el hecho de que, a medida que el planeta se calienta, la influencia del cambio climático prevalece cada vez más sobre otros fenómenos naturales que afectan al clima.
En concreto, la selva amazónica y el humedal del Pantanal se vieron duramente afectados por el cambio climático en 2024, con graves sequías e incendios que provocaron una enorme pérdida de biodiversidad.
“La Amazonia es el sumidero de carbono terrestre más importante del mundo, por lo que resulta crucial para la estabilidad del clima global. Acabar con la deforestación protegerá ambos ecosistemas de la sequía y los incendios forestales, ya que la vegetación densa es capaz de absorber y retener la humedad”, señaló la OMM.
Reflexionando sobre el próximo 75º aniversario de la agencia, Saulo reforzó la responsabilidad compartida de actuar.