El Reporte Económico de América Latina y el Caribe (LACER, por sus siglas en inglés) prevé que la región tendrá el crecimiento económico más lento del mundo en los próximos dos años: 2,1% en 2025 y 2,4% en 2026 y afirma que si bien la pobreza persistente y la reducción de la ayuda internacional siguen frenando el progreso, el crimen organizado es un factor clave que agrava los problemas económicos.
El informe identifica cuatro mecanismos mediante los cuales los grupos criminales de América Latina y el Caribe impiden el desarrollo: monopolizan los mercados lícitos e ilícitos en sus territorios; imponen gobiernos criminales que suplantan al Estado y cobran “impuestos” sobre servicios básicos; extorsionan a negocios legales, aumentando sus costos, y cooptan al Estado a través de la corrupción y la manipulación de actores políticos.
Señala que el crimen organizado en la región es más violento que en otras partes del mundo. Mientras que la tasa de victimización —frecuencia con la que una persona es víctima de un delito— triplica el promedio global, las tasas de homicidios fueron 5,4 veces más altas que el promedio entre 2000 y 2009. En la década siguiente, esa brecha se amplió a ocho veces más. Esto demuestra un “exceso” de homicidios en relación con los niveles de victimización, según el informe. No obstante, no todos los homicidios pueden atribuirse directamente al crimen organizado.
El informe del Banco Mundial se suma a otros análisis recientes, como el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que estimó que el costo directo del crimen y la violencia en la región representa en promedio el 3,5% del producto interno bruto (PIB). Esto implicaría que Brasil perdió 76.000 millones de dólares en 2023 y México casi 63.000 millones. El Fondo Monetario Internacional (FMI), por otra parte, advierte que cuando los homicidios aumentan un 10%, la actividad económica local se reduce un 4% a nivel municipal.
Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que se vivió la contracción económica más severa en la historia de la región. Ese contexto de devastación económica e inestabilidad social permitió la expansión de formas de gobernanza criminal, mientras las organizaciones de narcotráfico aprovecharon para fortalecer sus estructuras.
“Estamos muy por encima del nivel de violencia que se esperaría, dado el nivel de pobreza y desigualdad en la región. Entonces debemos preguntarnos por qué hay tanto crimen organizado y por qué es tan letal”, dijo William Maloney, economista del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
QUITO ( Agencia ANE)._ El crimen organizado obstaculiza el desarrollo económico en América Latina y el Caribe, y afecta la relación cíclica entre la pobreza y la criminalidad, según un nuevo informe del Banco Mundial.