La medida de reducir la oferta de crudo busca elevar los precios que hasta este abril tuvieron una caída sin precedentes, originada por la cuasi paralización industrial del mundo como secuela de la pandemia del coronavirus. La resolución de los carteles petroleros dispone la reducción de 9.7 millones de barriles diarios hasta el 30 de junio, luego de 7.7 millones de barriles diarios durante el resto del año y de 5.8 millones entre el 1 de enero de 2021 y el 30 de abril de 2022.El comportamiento del mercado tras esta decisión será conocida, si fuera necesario, en la reunión ministerial de la OPEP y no OPEP convocada para el 9 y 10 de junio.
Esta medida exceptúa a Venezuela, Irán y Libia, debido a que han bajado las actividades de sus industrias petrolíferas por conflictos internos, crisis y sanciones. México logró una excepción al recortar solo 100,000 de los 400,000 barriles diarios que le hubiesen correspondido, después de una intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometiendo que su país se hará cargo de la rebaja de otros 250,000 en nombre del vecino del sur.
Con la reducción del 10% de la producción mundial se espera reequilibrar un mercado desbordado por suministros que nadie quiere y que amenazan con superar la capacidad de almacenamiento. Los precios del crudo cerraron en abril con niveles nunca registrados. El WTI terminó con un desplome de más del 300 por ciento y luego con leves recuperaciones, mientras que el Brent fluctuó más o menos en $25 por barril.
