DIARIO EL TIEMPO DE QUITO
25 DE AGOSTO DE 1979
Espejo del Ecuador
POLITICA SALARIAL
Javier Simancas C.
La nueva política laboral que estudia la Cámara Nacional de Representantes tiene como propósito fijar un salario mínimo vital de cuatro mil sucres mensuales.es decir, un aumento del cincuenta por ciento al salario que actualmente rige.
Como medidas complementarias se ofrece arbitrar otras medidas económicas como el aumento del porcentaje de utilidades anuales, una jornada semanal de trabajo de cuarenta horas, exoneración del aporte individual al seguro social, rebajas al impuesto a la renta.
Esta política no tiene otro objetivo que mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos aunque para ello no se haya considerado los efectos negativos que contra esos mismos trabajadores pueden acarrear estas medidas. Cómo está concebido el proyecto de ley parece que no se ha profundizado en el estudio de cómo incrementar el desarrollo de la producción y cómo aumentar incluso la productividad del trabajo para evitar el fenómeno inflacionario que se caracteriza por el alza de los precios.
Nadie está en contra de los derechos de los trabajadores. Ellos han sido víctimas del elevado costo de la vida y de los más bajos sueldos. Han percibido salarios de 750, 1.500 y 2.000 sucres que no han logrado cubrir sus necesidades de vivienda, vestido, alimentación. Los anteriores regímenes como compensación, fijaron unas bonificaciones tan paupérrimas que más bien han traído complicaciones a los encargados de realizar esos abonos.
El proyecto de ley preparado por el partido Izquierda Democrática, contempla sucesivas escalas: para quienes ganan entre tres mil doscientos y cinco,plantea un aumento del treinta por ciento, hasta los quince mil a veinte mil sucres;quienes pasen de este límite tendrán un incremento del quince por ciento. Hay diferencias para establecer los salarios entre los trabajadores agrícolas de la sierra y la costa, y también para los artesanos; las trabajadoras domésticas tendrán un sueldo de mil seiscientos sucres.
Sin embargo las organizaciones clasistas están descontentas. Ellos aspiraban a un salario de cinco mil sucres, fijado a escala móvil y de acuerdo con el alza de los productos de primera necesidad.
En la propuesta parlamentaria se contempla una congelación de un año de los precios de los productos de primera necesidad, incluidas las tarifas de electricidad, teléfonos, agua potable, alcantarillado, y otros servicios. Aumentar los sueldos y salarios si no existe un severo control sobre los precios y la especulación y una sana política de productividad, el resultado será que los trabajadores seguirán en la misma situación de hoy, sufriendo los embates de la inflación, la pérdida del poder adquisitivo del sucre.