DIARIO EL TIEMPO DE QUITO
12 DE SEPTIEMBRE DE 1979
Espejo del Ecuador
LENGUAJE DEL PUEBLO
Javier Simancas C.
La transición de dictadura a democracia constitucional está resultando más difícil de lo previsto. Tanto los jóvenes que crecieron durante los nueve años de facto y que decidieron la suerte de la República el 29 de abril, así como los que, en ese mismo lapso, vivieron antes con iguales esperanzas, miran con pesar el panorama democrático que vive el país en estos primeros treinta días.
La nueva situación política derivada de las elecciones y el restablecimiento de los tres esenciales poderes del Estado, aún no encuentran identificación. El Gobierno ha visto en un sector del Poder Legislativo y en los diputados del Partido al que se pertenece el Presidente de la Repùblica, al más grave escollo para despegar con su plan de los 21 puntosprogamáticos ofrecidos en las campañas electorales.
Lo que se suponìa simples diferencias de forma, se han transformado en diferencias ideológicas, en donde las dos corrientes internas de CFP miden sus fuerzas. Una que propicia la identificación y el contenido real de lo que significó el slogan “Fuerza del Cambio” y la otra fuerza que procura mantener los viejos moldes de la política de los años cincuenta, caracterizada por el vínculo a personas, antes que a la gestión política de participación colectiva.
Este tipo de conflictos son parte esencial de la vida democrática de un pais, siempre que ello, no se proyecte en perjuicio de la estabilidad institucional del Estado, porque conlleva la toma de posiciones, tanto de los jóvenes y los nuevos políticos que se inclinan con la nueva forma de gobierno y los viejos y mañosos plíticos que se cobijan con hipocrecía con ropaje nuevo.
Lo grave y eso es lo que preocupa es que estas confrontaciones entre los que hacen Gobierno, inciden en el rumbo que apenas comenzamos a vivir y detengan la etapa de transición de dictadura a democracia constitucional.
Se amenaza con desórdenes y caos; con una guerra civil para defender la vida democrática del Ecuador, pero realmente nada constructivo se hace y los dardos de la discordia comienzan a generalizarse en el país.
Aunque parezca paradójico, el frente de oposición que tiene el Gobierno son sus propios coidearios; pero esto puede resolverse y es posible, con el diálogo claro y franco, desplazando la terquedad personal por la activa participación para solucionar los problemas de la nación.
La oposición de CFP a su Presidente no es circunstancial. No son los vetos del ejecutivo a los proyectos auspiciados por el bloque mayoritario del Parlamento. Esta nació meses atrás y es porque el mandatario incorpora en sus cuadros de Gobierno a nuevos elementos, que sin identificarse con el Partido CFP comparten los principales puntos de lo que será su gestión gubernamental.
Los sectores que durante la segunda vuelta mostraron preocupación en torno a las dos figuras que hoy nos gobiernan, están tranquilos; las organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles y culturales han mostrado cautela y esperanza. Las organizaciones políticas que se opusieron a los candidatos, esperan. En definitiva el Ejecutivo no tiene otros frentes de oposiciòn y si la hay ésta es leal y necesaria por los objetivos que se persiguen.
El diálogo Gobierno y CFP es urgente y esencial, porque sobre los asuntos de partido está la estabilidad democrática el respeto a los órganos del Estado que nacieron de la voluntad soberana del pueblo ecuatoriano.
Si los dos adversarios hablan el mismo lenguaje del pueblo en corto plazo esta etapa de transición será menos difícil de lo que piensan los pesimistas y los que añoran el rgreso del militarismo por a su costa se enriquecieron pregonando una revolución que nunca la sintieron y menos la auspiciaron.