Por: Fernando Borja Gallegos
1 de junio de 2016
En el mes de agosto de 2011, publiqué mi libro “El féretro de una mujer apasionada: su tortuoso itinerario” y en el mes de octubre de 2014, la segunda edición que, con el título de “Evita Perón- el féretro de una mujer apasionada, su tortuoso itinerario-”, abordan lo atinente a la vida de María Eva Duarte de Perón, mujer excepcional sin la cual Perón no habría sido lo que fue, ni la clase obrera, ni los desposeídos hubieran tenido conciencia de sus irrenunciables derechos individuales y colectivos. Inspiradora y, por ende, patrocinadora de la ley que otorgó el voto a las mujeres el 11 de noviembre de 1951.
En los referidos libros, sostuve que vastos sectores de la población aspiran que con la llegada de un nuevo gobierno se adopten medidas positivas que repercutan en su bienestar. Que lamentablemente, como normalmente ocurre: toma posesión el nuevo jefe de Estado, pronto olvida las promesas de campaña, se burla de sus electores, desatiende a la opinión pública, pretende acallar a la prensa libre, incrementa y alienta la corrupción y, entonces, viene el desaliento, impera la desesperanza, se generaliza la tristeza.
Ante la carencia de líderes, de dirigentes gremiales y sociales, aparecen las indignadas y los indignados, que dio lugar a la gran movilización mundial de 15 de octubre de 2011 y, que inspirada en ella, produjo el 15 de mayo del mismo año, manifestaciones en más de mil ciudades de unos 90 países. Fueron etiquetadas, en la memoria colectiva, esas manifestaciones, como el “15 O” y el “15 M”, las que asumieron una posición clara y enérgica de rechazo a lo establecido. Destaqué el pedido de ellos, que se sintetiza en los siguientes términos:
Que se vayan todos. Que se vayan todos los culpables: es tiempo de rectificar. Basta de despilfarro de dineros públicos, basta de inmoralidades, basta de mentiras, basta de impunidad.
En este preciso mes, junio de 2016, los indignados de ayer son los enardecidos de hoy, protestan en contra de los autores, cómplices y encubridores de los desafueros, de la pobreza, de todo lo malo que enfrenta la sociedad en el mundo contemporáneo.
Las movilizaciones de 15 de octubre y de 15 de mayo de 2011, se tomaron las principales plazas de Madrid, Roma, Santiago de Chile, Bogotá, Nueva York, Bruselas, París, Buenos Aires, Sao Paulo, Tel Aviv, entre otras; y, en varios países, en virtud de esos reclamos, se pararon desahucios, se declaró parte de la deuda ilegítima y se impuso multas millonarias a grandes bancos y corporaciones.
Los detentadores del poder, en la mayoría de los casos, con el cuento de salvar el sistema financiero, pusieron impuestos a los más pobres atentando contra el bienestar de las mayorías populares.
Lo precedente, trae a la memoria los momentos difíciles en que se debaten los pueblos de Venezuela, Brasil, Guatemala, Honduras, etc. Estados en los que, sus principales personeros, se hallan sujetos a investigación judicial; y, sus habitantes reclaman justicia, libertad y auténtica democracia.