Dichas motores o fuentes financieras son el narcotráfico interno y externo, lavado de activos, minería ilegal, contrabando de armas, tráfico de personas, extorsión y otras actividades ilícitas de menor escala pero, así mismo, letales. Con l os recursos que obtienen adquieren armamento sofisticado, reclutar y mantener a sus miembros, sobornar funcionarios, lavar activos, condicionar las operaciones económicas cotidianas de los ciudadanos y ejercer un control territorial, asegura un análisis de los ministerios del Interior y Defensa Nacional.
El documento reconoce que hay una profunda y extendida penetración territorial de los grupos de delincuencia organizada transnacional y delincuencia organizada nacional, que han consolidado zonas de injerencia en todas las provincias del país. Estos grupos explotan las economías ilícitas y las rutas estratégicas para actividades como el narcotráfico, contrabando, minería ilegal, tráfico de armas, delitos hidrocarburíferos, lavado de activos, entre otros.
Operan een las provincias de Guayas, Esmeraldas, Los Ríos, Manabí y El Oro que se han convertido en corredores estratégicos para el narcotráfico, contrabando, tráfico de armas y rutas marítimas de exportación ilícita. Son las zonas en donde se ha incrementado el crimen. Por ejemplo en Esmeraldas en los cuatro primeros meses de este año se han cometido 1.548 homicidios. A nivel nacional el registro supera los 3.084 homicidios, según dicha fuente oficial. En el año 2023, la provincia del Guayas registró 3.845 homicidios, seguida por Los Ríos 1.010 , Manabí 986.
El fenómeno estructural de homicidios responde a lógicas delictivas complejas, sistemáticas y organizadas con capacidad armamentística para generar violencia,subraya en análisis.
Entre los años 2022 y 2024 se ha registrado un crecimiento exponencial de los delitos de extorsión, secuestro y secuestro extorsivo, todos ellos asociados directa o indirectamente al fortalecimiento de estructuras armadas organizadas.
En 2022 hubo 6.651 casos de extorsión; en 2023, 17.597,es decir hubo un incremento del 164,6% y en 2024, 20.293 un 15,3% adicional. En el transcurso del año 2025, esta cifra bajó a 4.569 casos. Los secuestros en general pasaron de 713 casos en 2022 a 1.372 en 2023 (92,4% de incremento) y a 2.095 en 2024 (52,7% de incremento), acumulando un crecimiento del 193,8% en dos años. En lo que va de este año la cifra alcanza a los 692 casos.
El secuestro extorsivo creció de 581 casos en 2022 a 1.146 en 2023, 1.457 en 2024 y en lo que va del año ya se han registrado 417 casos.
El documento subraya además que la proliferación del secuestro y la extorsión como mecanismos recurrentes para el financiamiento criminal y la imposición de órdenes coercitivas, afecta directa a derechos fundamentales, especialmente la libertad personal, la integridad, y la seguridad jurídica y económica de la población.
Según de los ministerios del Interior y Defensa Nacional, la profunda y extendida penetración territorial de grupos de delincuencia organizada transnacional y delincuencia organizada nacional han consolidado su injerencia en todas las provincias del país. Operan no solo en Esmeraldas, El Oro, Los Ríos, Manabí sino en Orellana y Sucumbíos. En esta última provincia hay una fuerte presencia de Grupos Irregulares Armados de Colombia (GIAC),
De acuerdo con los datos oficiales en Guayas operan al menos once estructuras criminales diferentes -entre ellas Tiguerones, Choneros, Lobos, Aguilas y Latin King-. Estos grupos han sido clasificados con un nivel de impacto “crítico”, debido a la convergencia de múltiples economías ilícitas como narcotráfico, contrabando, delitos en espacios acuáticos y tráfico de armas.
Estas bandas criminales con capacidad bélica, intentan el control territorial y cometen actos de violencia sistemática contra la población civil y el Estado. El impacto de esta violencia armada trasciende el ámbito de una actividad delictiva común pues responde a fenómenos y estructuras complejas, con distintos niveles de actuación tanto desde lo económico, operativo, así como en la distribución de roles propias de una jerarquía organizada con fines violentos y criminales que cuenta con ingentes recursos económicos, colocados de forma indiscriminada en varios sectores productivos, afectando el mercado y la economía del país.
Estas estructuras criminales han provocado severas afectaciones económicas: interrupción de cadenas logísticas, desplazamiento de inversiones, paralización de actividades productivas en zonas críticas, extorsión sistemática a comerciantes y pérdida de confianza en el entorno empresarial. El incremento de los costos de seguridad privada y la fuga de capitales son consecuencias directas de la influencia directa de las actividades criminales en la seguridad de la actividad económica.
Esto ha provocado un deterioro en los ingresos fiscales y en la sostenibilidad del aparato productivo nacional.
La propuesta legislativa del gobierno busca interrumpir los flujos económicos ilícitos que alimentan y sostienen a las organizaciones armadas organizadas y debilitar sustancialmente sueconomía.
QUITO (Agencia ANE)._