GINEBRA (Agencia ANE).- Si Irán cumple las amenazas de cerrar el estre de Ormuz, el comercio mundial se vería sumido en la más grave crisis económica.Ya se sienten los primeros efectos.
Todo depende del desarrollo de los acontecimientos militares producen los ataques diarios de Israel y Estados Unidos a Irán. El nuevo gobierno teocrático ha amenazado con responder y ya lo está haciendo realizado ataques a diferentes países árabes.
El presidente de Estados Unidos ha manifestado que este conflicto está por terminar, mientras los efectos comienzan a repercutir en las economías de los diferentes países del mundo, especialmente entre aquellos que dependen del petróleo para su desarrollo.
La agencia de la ONU para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) examina las implicaciones de las recientes interrupciones en el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores comerciales más críticos del mundo.
Dice que el Estrecho transporta alrededor de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo por mar, así como volúmenes significativos de gas natural licuado y fertilizantes. La escalada militar en la región ha interrumpido los flujos marítimos a través de este estrecho paso, generando preocupación sobre los efectos en cadena en los mercados energéticos, el transporte marítimo y las cadenas de suministro globales.
El informe dice que los efectos inmediatos son:
- Los mercados energéticos reaccionaron de inmediato, con el crudo Brent subiendo por encima de los 90 dólares por barril.
- Las tarifas de transporte para petroleros y las primas del seguro de riesgo de guerra están en aumento, mientras que los costes del combustible marítimo también están aumentando, incrementando los costes de envío en todas las cadenas de suministro.
- Alrededor de un tercio del comercio mundial de fertilizantes marítimos (unos 16 millones de toneladas) pasa por el Estrecho, lo que genera preocupación sobre el acceso a fertilizantes en algunos de los países más pobres.
- Las economías en desarrollo pueden estar especialmente expuestas, ya que las altas cargas de deuda y el aumento de los costes de endeudamiento limitan su capacidad para absorber nuevos choques de precios.
- Crisis pasadas —incluyendo la COVID-19 y la guerra en Ucrania— mostraron cómo las interrupciones en energía, transporte e insumos agrícolas pueden propagarse rápidamente a mercados interconectados. De otro lado los efectos ya comienzan a sentirse en los diferentes países. El precio del galón de galosina, por ejemplo, en Estados Unidos desde el primer día de los ataques a Irán no baja de los 3 dólares 50 cengtavos y la tendencia sigue al alza. No se diga en aquellos países en que importan derivados para el consumo interno.