DIARIO EL TIEMPO DE QUITO
21 DE DICIEMBRE DE 1978
Contra viento y marea
REORGANIZACIÓN POLICIAL
Javier Simancas C.(Juan de la Luna S.)*
El mejor regalo navideño de 1978 sería que el Gobierno Militar piense seriamente en una total reorganización policial y especialmente del cuerpo de seguridad e investigación.
¿Por qué esta reorganización? Porque los ecuatorianos sentimos en el ambiente esa angustiosa idea de que no estamos ni protegidos ni custodiados ni garantizados como para poder desempeñar un normal desenvolvimiento de actividades y porque cada día son más los casos que quedan en la impunidad y más son los atracos, atentados y perjuicios a los bienes del Estado y de los particulares.
Uno de los factores básicos para plantear esta reorganización, no radica en la falta de conocimientos y capacitación de métodos de investigación que han recibido desde el exterior los personeros policiales destinados a esta tareas, sino en su estructura orgánica, pues la mayoría de los cuerpos nacionales y provinciales están integrados por malos elementos. Casi ningún agente investigador, sea el 001 o el 079, por decir números, han concluido la instrucción primaria y si lo han hecho, saben leer y escribir a duras penas y las tablas de multiplicar, de ahí que los servicios sean una queja permanente de los afectados.
Estos agentes y el personal de tropas son gente reclutada en el sector rural en su mayoría, sin una selección previa, sino porque son jóvenes que abandonan el campo y recurren a la Institución Policial como último recurso para conseguir trabajo. No es culpa de ellos que arrastren consigo malos hábitos, tengan una formación inconsistente y que cometan abusos, atropellos, actos de represión, tortura, puesto que desconocen los principios elementales en que se sustentan los Derechos Humanos. Son muchos los que han tenido que "comprar" los puestos.
No cumplen sus tareas como establecen las normas disciplinarias de los organismos a que pertenecen porque, además de tener estos defectos sociales, sus salarios son tan bajos que tienen que recurrir a otras medidas que les permitan medianamente subsistir.
Esta reorganización debe entonces comprender el escogimiento de personal idóneo, honrado, honesto, culto, porque de lo contrario de qué ¿ sirven los sofisticados métodos de investigación adquiridos, la preparación de la oficialidad para dar efectivos golpes a la delincuencia, si en su seno se genera con estos elementos el vicio, la prostitución y el crimen.?
Los cuerpos de seguridad policial deben caracterizarse por el respeto a los Derechos Humanos, pues todavía hay casos de que, para ser confesar un delito se emplean métodos represivos, como el de hacer tomar al delincuente una porción de agua con detergente y sal, colgarlos de los pulgares y someterlos a descargas eléctricas, sumergimientos en agua, baños en agua helada, ruidos insoportables en sus celdas.
En la capital de la República hay bienes valiosos en el orden patrimonial, vidas humanas importantes que son codiciadas para el asalto, el crimen y el daño. Estos intereses que son parte del pueblo tienen la obligación de custodiar los agentes policiales y su cuerpo de seguridad.
*Artículo escrito por Javier Simancas C. con el seudónimo de Juan de la Luna S.